CARTAGENA DE INDIAS "UNA LOCURA IMPREDECIBLE"
Fue una idea loca, que surgió después de salir a mis vacaciones navideñas. Simplemente quería llegar a Cartagena; no sabía cómo, ni de donde sacaría del dinero, pero tenía que llegar allí y conocer el mar.
Me despedí de todo mi familia, los cuales siempre me han dicho "loca", porque cuando se viene una idea a mi cabeza, nadie me la puede quitar.
Guarde algunas ropas, empaqué mis maletas, y comencé mi viaje.
Salí de casa a las 6:00 Am. Vivo en Cartago, Valle. Tome un bus hacia la ciudad de Pereira. Esto me tomó 1 hora y 45 minutos. De allí inmediatamente, busqué el bus que me llevaría a Medellín. Mientras esperaba y sin rumbo fijo, le pregunté a un conductor, como hacía para llegar a Cartagena y a que terminal debía de llegar. Entonces me dijo: El bus te deja en la terminal del Sur, pero tu debes coger taxi, o el metro hasta llegar a la Terminal del Norte. De allí te vas directo a Cartagena. Le agradecí y partí hacia mi destino, la hermosa Medellín.
En el transcurso del viaje, observé mucho lugares preciosos, paisajes,y la gente siempre me preguntaba: "¿Por qué viajas sola? Ten mucho cuidado y no hables con extraños, recuerda que hay mucha inseguridad ahora". Bueno, le doy gracias a Dios que me encontraba con gente buena que me ayudaba en mi ruta y me explicaba la magnitud del viaje.
Dormí un rato...y me desperté en la parte en la cual ya íbamos entrando a Medellín, cerca a Santa Bárbara. Estabamos subiendo, cuando el bus... se fue quedando parado. Entonces el conductor se bajó a ver que pasaba: Se había reventado un caucho que tenía que ver con los frenos del bus. Ahhhhhh! Estaba algo estresada, pasaban las horas y no había solución al problema. Entonces cogí mi maleta, me despedí de la señora que viajaba conmigo al lado, y tomé un bus que me llevaba cerca a el metro donde podía coger la terminal del norte. Estaba algo asustada, por la famosa inseguridad que dicen que hay en Medellín.
En ese instante donde pensaba miles de cosas, una mujer se me acercó y me dijo que me iba a ayudar, me dió mucho miedo, porque pensé que quería hacerme algo. La señora tenía un rostro gentil y llevaba cargado un bebé, sentí algo de confianza por eso. Ella me llevó a la Estación del metro, me explicó como debía tomar la ruta a la Terminal, y simplemente se dedicó a explicarme todo lo referente a su ciudad. Me pareció una excelente persona, y yo que pensaba tan mal de esa gente.
Llegué a eso de las 12:00 del medio día a Medellín. Lista para tomar mi bus hacia la anhelada Cartagena. Pero por el contrario, me dan una mala noticia: "Niña, el bus sale a las 6:30 de la tarde, le va tocar esperar todo ese tiempo" . Se me subio un calorcito a la cabeza, algo de rabiecita, pero decidí calmarme y esperar sentada en una sala frente a la empresa de transportes.
Pasaban las horas, muchos turistas cambiaban de mi lado, mucho muy amables, otros algo agríos me preguntaban hacía donde iba... y siempre la misma pregunta "¿Por que viajas sola?".
Por fin se llegó el momento esperado, mi partida. Fue un descanso total. Alcancé a ver algunos paisajes... pero como se hizo de noche solamente se podía apreciar la silieta del paisaje y su cambio, de montañoso a plano.
Se suponía que me llevaría a Cartagena. Pero como siempre los servicios de transporte enredan a sus usuarios, era mentira. Mi viaje culminaría en Monteria. Conocí muchas partes, porque este bus daba mucha vueltas. Cuando me bajé en la terminal de Monteria, Córdoba. Sentí un calor aplastante, fulminante, humedo y pegajoso. Pero no importaba, había que seguir, y "¡Hasta la victoria siempre!"
Después de una hora. Apareció el bus que me llevaría a la soñada Cartagena de Indias. Eran las 4:00 Am. Llegué a Cartagena a las 9:00 Am.
Cuando el bus hizo su entrada a Cartagena, yo buscaba el mar por todas partes, y nada de nada. Lo único que vi, fue gente muy pobre, casas diminutas en las cuales vivían 7 personas, Inundaciones y demás.
LLegamos a la terminal de transportes. Qué horror! Para una turista como yo, fue una gran desilución, estaba mal organizada, la gente no te ayudaba mucho. Tomé un taxi hacia Bocagrande. Y seguí observando gran ola de miseria. Qué extraño era eso! sabiendo que Cartagena de Indias, era el principal destino turístico en Colombia y recaudaba miles de millones de pesos con tantos turístas internacionales y nacionales que llegaban allí para admirar sus castillos y monumentos.
Mi hotel era bonito, muy sencillo y frente a la playa. Me la pasé admirando las olas cuando llegué. Sentada, tumbada en una silla alquilada, y acechada por miles de vendedores, que sobreviven gracias a las ventas clandestinas en medio de la relajación de los turístas.
Me metí al mar, sin saber con qué gigante me enfrentaba. Comencé a nadar hacía el fondo, buscaba "hacerme la valiente", e iba pasando de la franja clara del mar a la más oscura, no me dí cuenta, y el mar mi jalonaba hacia las profundidades.
Yo no tenía miedo, simplemente comencé a sentir que me quedaba sola, y que las lanchas pesqueras pasaban muy cerca de mi cabeza; quise tocar el fondo del mar y ya no podía hacerlo. ¡Qué horror! Me entró un miedo aterrador, el saber esto y tambien el ver al salvavidas gritándome que no me alejara más de la orilla, y que me encontraba muy lejos.
Comencé a tratar de devolverme, nadando, pero era imposible... la corriente me estaba llevando.
Desistí de pelear con el mar. Dejé que hiciera conmigo lo que quisiera... y que si moría, moría cumpliendo uno de mis sueños, conocer el mar.
Repentinamente, el mar se volvió mi amigo y me tiró hacia la orilla. Gracias a Dios.
Ese mismo día en la noche salí a caminar por la ciudad Amurallada, y ver a Cartagena en pleno. Fue una de las mejores experiencias sentir el viento, y escuchar el ruido de las olas golpeando. Wow, era tán romántico, que necesitaba estar con alguien especial en ese momento.
Me fui a tomar algo a un restaurante que quedaba en uno de sus Castillos. Que elegancia, qué distinción, qué educación.
Mis ultimos 2 días fueron maravillados, recorriendo la Ciudad Amurallada, sin guía y tan solo con mi percepción de este patrimonio de la humanidad.
Cuando regresaba muy a mi pesar a mi realidad diaria, decidí tomar un taxi. Y paró un joven en una moto, muy humilde por cierto, y yo le dije "Disculpa, estoy esperando un taxi", el me dijo, yo tambien soy taxi, te puedo transportar por menos del precio. Y yo acepté.
Este joven, me preguntaba que como me había parecido su tierra, entonces le dije que preciosa, muy bonita. El sin querer y con el objetivo de llevarme a la terminal. Me mostró otra de las partes más pobres de la ciudad. Qué triste, que el 80% de Cartagena sea de gente que no tiene ni para desayunar.
En ese momento pasaba un helicoptero, el joven me dijo: "Ese es el presidente, debe ser que viene de vacaciones, nunca a estado en esta parte marginal de Cartagena, y nosotros sufriendo, y sufriendo, sabiendo que entra tanto dinero de la parte turística".
Volví a sentir una gran impotencia ante esta situación. Llegué a la terminal, entiendiendo el viaje que me esperaba y con un punto de vista muy diferente a lo que tenía en mente.
Mi país se está acabando, la gente está pasando por muchas situaciones de guerra, hambre y desolación... Cuando llegará alguien que en verdad quiera y busque ayudar a esta gente que más lo necesita?

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